Prevenir la Infertilidad Masculina

Últimamente  son muchas las publicaciones y noticias sobre el descenso de la calidad seminal.

Se podría hablar de unas causas que actúan sobre el varón desde el período postnatal y otras causas que se producirían desde  el origen embrionario, el desarrollo fetal y que acabaría en la lactancia materna, es decir las causas cuyo origen deriva de los factores tóxicos maternos.

Causas postnatales: Se barajan causas ambientales como es la exposición a fuentes de calor como saunas o personas que trabajan en hornos, fundiciones, etc. También la influencia de tóxicos ambientales ( pinturas, disolventes, bisfenolA) o tóxicos alimentarios (diversos aditivos de los alimentos) y por último la presencia de factores endógenos (fiebre, estrés, enfermedades, toma de medicamentos).

Causas maternas: La posibilidad de que la madre esté expuesta a los distintos tóxicos ambientales que en ocasiones se comportan como verdaderas hormonas (disruptores endocrinos) es un hecho cada vez más aceptado como causa de alteraciones en la fertilidad de la descendencia. Se puede producir por exposición previa al embarazo, como durante el mismo o incluso posteriormente, con el consiguiente paso de sustancias nocivas a través de la leche.

Las medidas de protección frente a estas causas ya han sido ampliamente difundidas: Evitar fuentes de calor, evitar los tóxicos ambientales o ingeridos (drogas), comidas sanas (frutas, verduras) y en lo posible sin aditivos. En el caso de las madres las situaciones sobre todo se circunscriben al ámbito de la alimentación y los tóxicos ambientales.

Pero existen una serie de causas de infertilidad masculina que aunque hoy por hoy no se puedan evitar si se puede realizar en ocasiones una labor preventiva. Me refiero a aquellas alteraciones sobre el aparato urogenital que afectan o afectarán a la producción espermática.

Las más habituales que nos encontramos en nuestra consulta son la criptorquidia, el varicocele, los procesos infecciosos de la vía urogenital  y la toma de medicaciones de manera crónica.

La primera labor de prevención es la información sobre estos procesos: Criptorquidia: Es la falta total o parcial de descenso de uno o los dos testículos a la bolsa escrotal. Cuando se detecta en la infancia se debe hacer un seguimiento hasta que los testes se sitúan en el escroto. De no ser así se deben tratar con medicación (hormonas) o cirugía para situar los testes en la bolsa definitivamente antes de la pubertad.   A pesar de estos tratamientos, a pesar de que sólo se afectó un testículo, la fertilidad puede estar alterada de manera irreversible.

Varicocele: Aumento del plexo venoso peritesticular, con más  frecuencia el del lado izquierdo. Puede apreciarse en la infancia y sobre todo en la adolescencia. Se barajan distintas factores que pueden alterar la fertilidad como es el aumento de la temperatura escrotal, la filtración de sustancias nocivas desde esos vasos, factores endocrinológicos. Al igual que en la criptorquidia la afectación de un solo testículo no exime de una afectación de la fertilidad sobre ambos testes.

Procesos infecciosos de la vía urogenital: La afectación infecciosa más conocida que afecte a la fertilidad es la parotiditis (paperas), pero cualquier afectación infecciosa o inflamatoria, sobre todo de forma crónica, puede producir infertilidad. Los casos más habituales son las orquitis, prostatitis y uretritis. Así mismo procesos próximos a la zona genital como hemorroides, abscesos perianales, forúnculos perineales o en raíz de muslos pueden producir efectos  nocivos sobre la producción espermática.

Toma de medicación de manera crónica: Los efectos del uso de quimio o radioterapia sobre la fertilidad son conocidos y afortunadamente cada vez más se realizan medidas de prevención.

Los problemas fundamentales vienen de medicaciones habituales cuyos efectos sobre la fertilidad no se describen entre sus efectos secundarios, pero que sin embargo por sus vías de acción cercanas o incluso totalmente implicadas en los procesos de espermatogenesis podrían alterar la fertilidad.

Los que quizá se vean con más frecuencia son Roacutan® ( isotretinoína) para el acné y Propecia® (finasteride) para la caída del cabello.

El segundo escalón de la prevención para estos casos sería el seguimiento de la calidad seminal en cuanto sea posible. En los casos  como la criptorquidia habrá que esperar a la adolescencia para iniciar controles seminales. Estos controles pueden ser cada 4, 6 ó 12 meses según la calidad seminal. Si la calidad es buena se pueden espaciar los controles progresivamente.

Si la calidad seminal está deteriorada en los sucesivos análisis pasaremos al tercer nivel de prevención que sería la criopreservación de semen (congelar semen). De esta forma si el deterioro llega a producir una azoospermia siempre podremos recuperar el material conservado.

Todos estos pasos evitan la duda que asalta a muchos pacientes que acuden a la consulta por infertilidad: ¿Y si hubiera venido antes, tendría mejor calidad espermática?

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