Curvatura del Pene. Enfermedad de La Peyronie

La consulta por incurvaciones en el pene resulta más frecuente de lo que la gente piensa. Hay que distinguir entre curvaturas fisiológicas y patológicas.

Las curvaturas del pene fisiológicas son aquellas inclinaciones que tiene el pene en cualquiera de sus ejes, tanto desde la raíz como a lo largo del mismo. Generalmente están presentes desde el desarrollo puberal , no le impide una adecuada penetración vaginal y tampoco le causa dolor al varón que la padece.

Las curvaturas patológicas se pueden dividir en congénitas y adquiridas.

Curvatura Congénita de Pene

Las congénitas se presentan desde el nacimiento, haciéndose evidentes durante las erecciones,  incluso en niños de corta edad. En ocasiones no se manifiestan hasta el desarrollo del pene adulto.  En la mayoría de los casos estás curvaturas van acompañadas de un acortamiento de la uretra. Este hecho es de suma importancia a la hora de corregir la curvatura, ya que al enderezar el pene mediante cirugía también habrá que reconstruir la uretra ya que presentará insuficiente longitud para adaptarse a la nueva medida del pene.

Las curvaturas adquiridas pueden producirse por traumatismos de los cuerpos cavernosos, por lesiones en la piel como quemaduras,  tras cirugías agresivas en el pene como por ejemplo un tumor.

Francois Gigot de La Peyronie

Pero sin duda la más frecuente y de la que muchos han oído hablar, es la llamada enfermedad de La Peyronie o induración plástica de los cuerpos cavernosos, fibroesclerosis del pene, cavernositis fibrosa, esclerosis cavernosa o esclerosis de la albugínea cavernosa. Francois Gigot de la Peyronie, cirujano del rey Luis XV de Francia, fundador de la Real Academia de Cirugía, lo describió en 1743 como “la aparición en el pene de un lecho en forma de rosario en el tejido fibroso que origina una induración apical durante la erección”.

Existen otras descripciones anteriores que pudieran ser esta patología como los “tubérculos” en el pene que describía en 1267 Theodoricus Borgognoni (1205-1298). Otras descripciones aparecen en escritos de Guilielmus  de Saliceto (circa 1210-1276), Gabriele Falloppio (1523-1562), Andreas Vesalio (1514-1564), Giulio Cesare Aranzi (o Aranzio) (1530-1589), Claas Pieterzoon Tulp (Nicholaus Tulpius) (1593-1674) y Anton Frederik Ruysch (1638-1731).  Sin embargo solo parece que La Peyronie diagnostico verdaderos casos de induración plástica de cuerpos cavernosos.

La enfermedad se caracteriza por la aparición de una placa fibrosa en la túnica albugínea del pene, que producirá deformidad,  generalmente dolor, disfunción eréctil y acortamiento peneano.

Enfermedad de La Peyronie

No se conoce su etiología, aunque se explica como una enfermedad inflamatoria adquirida. Sería una reacción intensa de tipo inflamatorio que se escapa del autocontrol del organismo, produciendo la placa indurada.  Se baraja la teoría de que los microtraumatismos repetidos de la actividad sexual serían los iniciadores del proceso, aunque esto no está probado. Aparece sobre todo entre los 45 y 60 años y más frecuente en la raza blanca.  Su evolución es muy variada, puede dirigirse a la resolución espontánea sin secuelas o pueden desarrollarse importantes deformidades acompañadas de disfunción eréctil.

Clínicamente comienza por molestias en el pene durante la erección o durante la penetración. Puede en ese momento comenzar a notarse una pequeña zona indurada en el pene. Conforme avanza el proceso, la induración puede aumentar en consistencia y tamaño produciéndose entonces una curvatura del pene en erección hacia el lado del que está la placa, ya que la falta de elasticidad de esa zona impide a los cuerpos cavernosos afectados elongarse durante la erección.

El proceso puede evolucionar durante meses. Para saber cuándo debemos actuar nos basamos sobre todo en la ausencia de dolor. En ese momento suponemos que la placa indurada se ha estabilizado y ya no crecerá más. Este proceso de estabilización puede durar bastante tiempo, incluso hasta 18 meses. A partir de ahí, según la deformidad que presente el pene y su funcionalidad podremos ofrecer un tipo de tratamiento u otro.

Como norma general si la deformidad no es lo suficientemente marcada y el paciente  puede realizar el coito sin dificultad o sin molestias para su pareja, la actitud médica es conservadora, es decir, no se debe hacer ningún tratamiento. Si por el contrario la deformidad le impide la penetración o existe una disfunción eréctil se debe tratar al paciente.

Han existido y existen múltiples tratamientos médicos para intentar que la induración desaparezca o no crezca, sin embargo ninguno ha demostrado ser realmente útil.

Tratamientos no quirúrgicos para Enfermedad de La Peyronie

Sólo cuando la deformidad es grande podremos actuar  quirúrgicamente sobre el pene para recuperar su rigidez sin deformidades. Las técnica quirúrgicas se deciden dependiendo de la gravedad de la curvatura, el tamaño de las placas induradas y la presencia de disfunción eréctil. No voy a describirlas aquí por que son muchas y variadas, pero las más leves consistirían en realizar plicaturas o “frunces” en la zona opuesta a la placa, de tal forma que el pene se endereza de nuevo en erección. Otras consistirían en extirpar la zona indurada y colocar un injerto de un material biocompatible en esa zona. Por último si la deformidad es muy grande y existe una disfunción eréctil, los mejores resultados se obtienen con la colocación de una prótesis de pene.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *